sábado, 20 de noviembre de 2010

1º de mayo sangriento













Fuente: Caras y caretas 1904 7(292)

Con el propósito de festejar el 1º de mayo, la Federación obrera organizó una manifestación. El punto de reunión fue la plaza Lorea, de allí partieron al Monumento a Mazzini las sociedades de albañiles, sombrereros, zapateros mecánicos, artes gráficas, Luz y Vida, confederación de fundidores, sociedad de oficios varios, El Unico y Grupo Azul.
Las sociedades se presentaron con sus estandartes rojos, los que llevaban un crespón negro en señal de duelo por los caídos en la huelga general de Chicago de 1886, también ostentaban carteles pidiendo la abolición de la ley de residencia.
En Viamonte y Paseo de Julio se produjo un incidente sin importancia, que originó los demás sucesos: un grupo de manifestantes detuvo un tranvía y pretendió quitarle los caballos para evitar que pasara mientras estuviese la clumna atravesando el paseo. Un aggente intervino para impedir que continuasen en su tarea los manifestantes, pero fue inútil. Los de la columna no retrocedieron, y en vez de acatar las órdenes del agente, se encararon con él ... alguien tiró un cascote al agente y al verlo, un oficial quiso imponerse pero sin resultado, y al mismo tiempo sonó un tiro y en seguida varios más.
El pánico fue indescriptible, carreras, sustos, desbande general. Las mujeres huían azoradas tratando de guarececerse, como igualmente grupos de hombres que intentaban de resguardarse en la recoba. Los más serenos contestaban a los agentes a cascotazos y con disparos de armas de fuego.
El primer tiroteo dejó libre el campo, quedando tendido sobre el césped el guardia de seguridad Manzano que recibió un balazo mortal en el corazón.
Su matador cayó acto continuo con el cráneo destrozado de un tiro disparado por un agente de seguridad. Junto al agente había varios heridos, los que fueron atendidos enseguida por los manifestantes.
Con el tumulto, las agrupaciones habían perdido sus banderas. Se rehizo la manifestación y fue atacada por la policía, defendiendose los anarquistas a cascotazos.
Empezaron a llegar ambulancias para recoger los heridos, los que según cálculos, pasaron de setenta. Los manifestantes pasearon el cuerpo del obrero Ocampo por algunas calles de la ciudad, llevándole al local de la Federación Obrera donde la policía lo rescató para trasladarlo al depósito.